Reportajes
Tradiciones de ayer, de hoy y de siempre
Los rituales de las bodas tienen su propia historia. Así es como determinadas tradiciones se han preservado, generación tras generación. En muchos casos, sólo cambia el método a la hora de llevarlas a cabo. Hoy día infinidades de costumbres se traducen como un complemento para hacer de la ceremonia una ocasión más que especial.
Vestido blanco. Casarse de blanco evoca la pureza y la honradez que una mujer debe inspirar el día de su boda. Viene de la costumbre de acudir virgen al matrimonio y de entregarse al esposo en estado de pureza y virginidad.
Velo de novia. En épocas pasadas simbolizaba el recatamiento, la inocencia y la virtud de la mujer. En algunas culturas de Oriente se llevaba para ocultar el rostro de la novia a un novio que jamás la había visto. En la actualidad es utilizado como elemento esencialmente decorativo y complementario del vestido de la novia.
Algo nuevo, algo viejo; algo usado y azul. Quizá la costumbre sea totalmente simbólica. Lo viejo significa la conexión de la novia con su pasado y lo nuevo la esperanza de comenzar una nueva vida feliz. La amistad representa lo prestado, mientras que la fidelidad se transmite con el azul.
La entrega de la novia. ¿Sabías que en la antigüedad las hijas eran consideradas “propiedad” de sus padres? Así en el momento que él aprobaba desposarla le transfería la posesión de su hija al novio. Ahora, el acto de entregar la novia al novio en el altar, simboliza la bendición de sus padres al matrimonio.
Arras y alianzas. Nunca faltan en las bodas modernas. Los anillos constituyen el símbolo tradicional de la eternidad y deviene de la ceremonia pagana de los romanos. Entretanto, las arras representan los bienes a compartir, a través de la entrega mutua de 13 monedas. Parece que el número tiene que ver con la suerte, lo que se traduce que en los momentos malos la pareja también comparte lo poco.
Lanzar el arroz. Emblema de la fertilidad. Usualmente se lanza puñados de arroz sobre los novios a la salida de la iglesia, con la ilusión de que la pareja tenga descendencia. Es una costumbre moderna, y según los entendidos, viene del significado en Asia donde el arroz es un elemento indispensable en la dieta y es signo de la fertilidad.
Lanzar el ramo de novia y la liga. Seguramente alguna vez te ha tocado el ramo de una amiga o conocida en una boda. Quien lo coge se supone que es la próxima a casarse. Se cree que es una manera de compartir la felicidad y la buena suerte de la novia. En la Francia del siglo XIV los invitados corrían detrás de la novia y le quitaban la liga como podían, pero luego las novias comenzaron a tirarla voluntariamente.
Cruzar la puerta en brazos. Muchas mujeres sueñan con este momento. Hace algunas generaciones era ideal, que para que la novia se mostrara a gusto de entregarse al novio, éste tenía que llevarla en brazos, atravesando el umbral de la puerta del dormitorio nupcial para así motivarla a entrar y pasar una noche de bodas estupenda.
Luna de miel. Según los conocedores, este viaje de novios proviene de los Teutones, quienes celebraban sus bodas bajo la luna. Para reponer fuerzas durante varios días después de la boda bebían un licor de miel. Hoy la tradición aún sobrevive, sin embargo, incorpora los 15 días de vacaciones en un sitio aislado, romántico y paradisíaco.
Tú decides cuál de estos rituales quieres practicar en tu boda.