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Las damas de honor como tradición

Lunes, 02 Abril 2012
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El cortejo nupcial existe en muchas culturas

Las bodas están impregnadas de un sinfín de rituales, tradiciones y costumbres. Nostalgia y modernidad se conjugan para reconstruir pasajes históricos. En este sentido, la dama de honor tiene un apartado especial. Según cuenta la historia la tradición de llevar una dama de honor a la ceremonia nupcial se remonta mucho antes de la Edad Media, aunque la práctica se afianzó más durante ese período. Tiempo después se institucionalizó en toda Europa para luego convertirse en una costumbre muy famosa en el continente americano.

Para la época de la Edad Media, la “damita de honor”, como se solía llamar, solía ser una niña menor de 12 años, quien tenía una relación consanguínea con la novia y era la encargada de acompañarla en su camino al altar. Tiempo después, la cultura anglosajona fue cambiando un poco el concepto hasta llegar a lo que hoy conocemos como dama de honor. Así, el número de personas que acompañan a la novia se amplía y a partir de allí, una mujer o varias mujeres jóvenes son las encargadas de este rol, conjuntamente con los pajes, integrados por los niños, responsables de abrir el cortejo.  

 Carbel

La tradición más común en España son los niños del cortejo nupcial, sin embargo, muchas novias han adoptado el estilo anglosajón y llevan damas de honor a su boda, pues le aporta un toque bonito y diferente. Por lo general, el cortejo lo conforman las mejores amigas de la novia,  las primas o su entorno más cercano. En cuanto al número de damas, por lo general es a elección de la novia; varía desde cuatro hasta nueve o diez aproximado.  

A la hora de escoger el vestido de las damas de honor,  las opciones se multiplican, toda vez que para muchas novias se les dificulta el hecho de poner en un compromiso a sus amigas de hacer un gasto para esta ocasión y más ahora que la crisis acecha.  

Son Producciones

Una de las tendencias es la apuesta por las mezclas: vestidas de forma diferente, pero con un accesorio en común, que puede ser un complemento como un broche, una flor o un tocado en el cabello… En cuanto al color es posible combinarlo con el ramo de la novia, o a juego con la decoración o temática de la boda. “Soy norteamericana, pero me casé en Cádiz, de donde es mi esposo. Mis cuatro mejores amigas formaron el cortejo nupcial, todas vestidas diferentes, pero con el mismo tono de color, que se los pedí yo. Lo hice porque me encanta, mis amigas estuvieron dispuestas, encantadas, y desde pequeña voy a bodas con cortejo”, nos cuenta Marie Sullivan.

Otra alternativa es que las damas de honor se vistan con el mismo modelo, pero vestidas de  colores variados, o bien usando el mismo tejido y un modelo o patrón diferente. Para ello, se recomienda ofrecerles a las damas, las muestras de tela o del color elegido. Actualmente se llevan los tonos rosa pálido, fucsia, verde, violeta, azul en todos su matices, e incluso, el rojo, el negro y el naranja, entre otros.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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